Sabemos que son malas fechas por aquello de que han coincidido comuniones

PARTICIPANTE Nº 1

Nerea es una jovencísima lectora asturiana, de Sama de Langreo,  que está encantada con nuestro “gato maragato”, al que ha convertido en uno de sus libros favoritos. Con tan solo 7 años, le encanta leerlo y releerlo en cualquier lugar de su casa o de la de su abuela. Y como de peronajes mitológicos va el asunto nos ha regalado esta leyenda referida a uno de los seres mágicos más fascinantes de aquellas tierras: las xanas.

1.Una Xana

Cuenta la leyenda que en un bosque asturianu en cierta ocasión una hermosa xana se peinaba sus largos cabellos a la orilla del río. Se reflejaba en el agua su hermosura y todos los animalillos del bosque se quedaban admirando su belleza.

Un día en el que se estaba peinando paso por allí un pastor que cuidaba su rebaño y al ver a la hermosa xana se quedó prendado de su hermosura. Cada día el pastor pasaba por allí para poder verla, pero un día ella desapareció y el pastor se quedó muerto de pena,  y todos los días al lugar volvía a esperarla…..

La magia de las xanas es así aparecen y desaparecen sin saber a dónde van.

 

PARTICIPANTE Nº 2. 

Sonia tiene 40 años  y se declara muy, muy fan de nuestro “valiente minino”. Ha sacado al gato maragato a pasear por la Plaza Mayor de Valladolid y nos deleita con esta leyenda que tiene que ver con uno de los puentes que cruzan el Pisuerga a la altura de la ciudad pucelana.

2. Leyenda del Puente Mayor de Valladolid
Cuenta la leyenda que un joven perteneciente al linaje de los Tovar estaba enamorado de una muchacha llamada Flor, que vivía al otro lado del río.
Una tarde que el joven Tovar se dirigía al encuentro con su amada, se interpuso en su camino uno de los Reoyo, linaje opositor al de los Tovar. Ambos comenzaron a luchar con sus espadas, hiriendo el Tovar al Reoyo. Caído este en el suelo, el Tovar intentó cruzar el río en una barca. Se desató una tormenta que dañó su embarcación. Comenzó a blasfemar llegando a invocar al demonio y prometió a Satanás  entregarle su alma si le ayudaba en aquella situación.
El río comenzó a escupir espuma mostrando la figura del diablo que, en breves instantes, tendió un  puente sobre el Pisuerga para que el joven pudiera cruzar el río. Cuando alcanzó la otra orilla, Flor, su amada, estaba muerta y su cuerpo calcinado…. Y el apuesto Tovar se volvió loco.
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